Cuando alguien que cuenta (muy bien) historias de manera profesional te elige para contar su boda, no sabes bien si saltar de alegría o tirarte al suelo para que no se te vayan los pies de la tierra. Así que, ante la duda, coges las cámaras y pones el corazón en el visor. De este modo comienza nuestra historia con Irene y Ramón en su boda de otoño en el Monasterio de Valbuena.

Antes que fotógrafa, fui/soy periodista. Por eso, cuando una periodista (aunque traductora de formación) como Irene –que forma parte de un equipo de comunicación que admiro– nos eligió para el reportaje de su boda, sentí que, de algún modo se cerraba el círculo: si alguien que cuenta historias confía en nosotros para contar la suya, es que esto va por buen camino.

 

No, no voy a ponerme en modo lagrimeo on. De hecho, voy a dejar que sea la propia Irene quien te cuente los detalles de su inspiradora boda de otoño.

 

–¿Qué os costó más elegir?

–La maquilladora y peluquería. Al casarnos en un pueblecito tan pequeño la única opción era que se desplazara desde Valladolid, y yo no soy de Valladolid, por lo que no conocía proveedores y nadie me convencía. Al final apostamos por el equipo de Marieta HairStyle que me hacía todo (maquillaje y pelu) y peinó también a mi madre y a mi abuela.

Boda de otoño en el Monasterio de Valbuena Pepa Malaga Fotografia

Boda de otoño en el Monasterio de Valbuena Pepa Malaga Fotografia

–¿Cuál fue para ti el momento más emocionante de la boda?

–Para mí, como novia, fue la entrada y el camino hacia ‘el altar’. Ver al fondo a Ramón y a nuestro hijo Miguel en brazos y avanzar hacia ellos rodeada de toda la gente que quieres  y que están allí por vosotros, fue muy muy muy emocionante…

Boda de otoño en el Monasterio de Valbuena Pepa Malaga Fotografia

Después, a lo largo del banquete hubo varios discursos y sorpresas organizados por familiares y amigos y cada uno de ellos fue mágico, porque todos rompieron su miedo escénico para darnos un trocito de ellos ese día. La sorpresa que organizó mi madre trayendo unos gaiteiros que tocaran para nosotros me dejó sin palabras y me conectó profundamente con mis raíces gallegas. Mi abuelo gallego falta desde hace poquito y para mí fue un homenaje y así poder tenerle más cerca ese día.

Boda de otoño en el Monasterio de Valbuena

Boda de otoño en el Monasterio de Valbuena

–¿Por qué nos elegisteis para retratar vuestra boda?

–Conocía tu trabajo de Cenas Adivina y mi cuñada Arancha también me habló muy bien de ti. Me gustaba mucho lo que hacíais, pero sobre todo os elegimos por la cercanía, cariño y facilidad que nos transmitisteis desde el primer momento. Os volcasteis muchísimo en cada detalle de la boda y os estaremos eternamente agradecidos.

–¿Cuál es vuestra foto favorita de la boda?

–Creo que una en la que se ven nuestras manos entrelazadas durante la ceremonia y las piernecitas de Miguel sentado sobre Ramón. ¡Ya está enmarcada!

Boda de otoño en el Monasterio de Valbuena Pepa Malaga Fotografia

–Como periodista (y ávida lectora), danos un titular para vuestra boda.

–¡Qué complicado! Diría algo así muy Luz Casal (también gallega, por cierto) como Gracias a la vida. Porque es un día que, al menos para mí, te vuelve a situar y te das cuenta de todo lo bueno que hay en tu vida, de las personas tan maravillosas que te quieren y que están siempre a tu lado, de la suerte que has tenido de que Ramón se haya cruzado en tu camino… y de que Miguel esté aquí con nosotros.

Querida Irene, lo cierto es que esa sensación de gratitud es la misma que experimentamos nosotros cada vez que vivimos momentos así y somos conscientes del privilegio de que nos hayáis elegido para contarlo.

Gracias, inmensas, por apostar por nosotros (y a Arancha, que nos puso en el camino, a la que debo convertir en embajadora YA). Gracias por cuidarnos, por transmitir esa pasión por el detalle. Por tu sonrisa infinita y el cariño que encontramos en ti, en Ramón y en vuestras familias.

Y gracias a todos y cada uno de los proveedores que hicieron que vuestra boda de otoño fuese una auténtica pasarela de color:

Monasterio de Vabuena, con Elsa al mando de un equipo al que no se le escapaba nada.

Valenzuela Atelier, que convirtió el concepto ‘chic’ en un vestido elegante a tope.

Salo Madrid… ¿os he dicho que soy muy fan de vuestros zapatos? Y absolutamente TODAS las novias que he fotografiado con vuestros zapatos los llevan hasta el final, con la misma comodidad que si se deslizasen en zapatillas.

Flores en el columpio… ay, mi María… ¡si es que eres la reina de las flores preservadas!

–Cherubina: ¿puede tener más clase un tocado más sencillo?

Marieta HairStyle, que creó un look perfecto (y duradero) tanto en maquillaje como en peluquería.

By in design, que bordaron la decoración floral del banquete y derrocharon gusto en toda la papelería de la boda. El arco de la ceremonia, de 10… y el trajecito de Miguel… ¡de cuento!

Ramón Sanjurjo, elegancia y empaque para el traje de Ramón, que completó con una impecable camisa de Hugo Boss.

Feliciano Palencia, clasicismo y belleza en las alianzas y la joyería de Irene.

 

Os dejo algunas fotos que resumen la historia de esta boda de otoño:

 

 

¿Te gustaría que contásemos la historia de tu boda? Sílbanos y vamos (pincha aquí).