Estamos en plena temporada de bodas y miles de parejas se aproximan a ese gran día que llevan meses preparando. Para recordarlo siempre con una sonrisa, es imprescindible contar con la mirada de un equipo de fotografía y vídeo en sintonía absoluta con la pareja. Pero hay más, con pequeños detalles y unos buenos consejos, el reportaje de boda será todo un éxito y el día B se disfrutará mucho más.

1. La actitud

“Be water, my friend”. Sí, todo el mundo le dice a los novios que estén tranquilos, que se relajen, pero sin querer, les agobian con el reloj o con los detalles de última hora. Fluir y ser uno mismo es la clave para conseguir la naturalidad en el reportaje. Eso y la confianza. Si hemos llegado hasta aquí, es porque la pareja confía plenamente en su equipo de fotografía y vídeo, y ese factor es imprescindible para que los profesionales de la imagen puedan captar lo mejor de cada uno.

En este aspecto, lo ideal es diseñar un planning en el que los tiempos no vayan ajustados. Una boda no es una contrarreloj y a más sosiego, más naturalidad y belleza. Que el fotógrafo llegue media hora antes de lo “normal” no significa que esté disparando todo el tiempo, es importante hablar, mirar, relajarse y no dejarse intimidar por el reloj ni por el “clic” del obturador.

Reportajes de boda © Pepa Malaga Fotografia_

2. Los preparativos

Los momentos previos a la ceremonia están llenos de emociones y nervios. Todos queremos estar perfectos y para salir “perfectos” en la foto es importante cuidar el espacio.

En primer lugar, se debe elegir el lugar más amplio y con más luz de la casa. No tiene por qué ser una habitación. ¿Por qué no ese salón con una cristalera enorme por la que entra una luz ideal?

Si te vistes en una habitación de hotel, hay menos posibilidades de elección, pero sí podrás siempre evitar bolsas, maletas y fundas de trajes. “Esconde” todo lo que no sea necesario. Relajará tu vista y reducirá considerablemente el ruido visual del reportaje. Y aunque muchos caemos en la tentación de llenar la habitación de amigos y familiares, lo ideal es que lleguen a última hora, para que durante los preparativos los novios estén mucho más tranquilos.

Un último aspecto a tener en cuenta en los preparativos son los tiempos. Todos los familiares deben estar vestidos antes que el novio o la novia, para salir guapos en la foto y para que los protagonistas eviten estar tiempo innecesario con el traje puesto, arriesgándose a manchas o arrugas.

Reportajes de boda © Pepa Malaga Fotografia_

Reportajes de boda © Pepa Malaga Fotografia_

3. La ceremonia

El día de la boda tiene las horas contadas. Por eso es importante entrar a la ceremonia sin prisa, despacio, disfrutando de cada paso y cada mirada. ¡Disfruta cada minuto!

Ayuda que los asientos de los padrinos estén algo más retrasados que los de los novios, da mayor profundidad a la imagen y también ayuda al trabajo del equipo.

El momento álgido de la ceremonia es el intercambio de anillos, para asegurar que se retrata a la perfección, es importante colocar la joya lentamente en la mano de la pareja y, a ser posible, procurar que el oficiante se retire ligeramente durante ese momento.

Si después de la ceremonia la pareja desea fotos de familia antes de salir hacia la fiesta, lo ideal es delegar en un familiar o amigo (en ausencia de wedding planner) la formación de los grupos, de manera que resulte ágil y no se ralenticen los tiempos.

Reportajes de boda © Pepa Malaga Fotografia_

4. Sesión de pareja

Las sesiones de pareja interminables con poses forzadas pasaron a la historia. Pero de ahí a solo dedicar diez minutos a este recuerdo hay un abismo.

La sesión de fotos previa a la fiesta es el único momento de la boda en el que la pareja está a solas. ¿Por qué no disfrutarlo? Recomendamos olvidarse del tiempo (ya lo controla el equipo de foto y vídeo) y de las cámaras. Ser naturales, disfrutar de esos minutos, de las anécdotas, de verse como nunca antes se habían visto. De la oportunidad de redescubrirse para que el reportaje les sorprenda.

Reportajes de boda © Pepa Malaga Fotografia_

5. La fiesta

El concepto actual de las bodas implica una cercanía especial con los invitados, que en muchas ocasiones se traduce en sorpresas de los novios para sus más allegados. Lo ideal, es que estas sorpresas se programen a partir de los postres, de este modo no se rompe el ritmo de la celebración.

En este sentido, es aconsejable evitar tiempos muertos entre la comida o cena y las copas porque los invitados comienzan a aburrirse y la fiesta empieza con un “bajón” difícil de remontar.

También es habitual que los invitados regalen a los novios vídeos sorpresa, una idea creativa y muy trabajada. Lo recomendable es que estas piezas no superen los 5 minutos de duración. Hay que tener en cuenta que no todos los asistentes a la boda forman parte del grupo que ha hecho el vídeo, luego quizá no se sientan identificados y, si se alarga en exceso, de nuevo rompe el ritmo de la boda.

Reportajes de boda © Pepa Malaga Fotografia_

6. ¿Cómo mirar a la cámara?

Todos buscamos los instantes “robados”, porque son los más emotivos, pero hay fotos en las que no hay más remedio que mirar a la cámara (por ejemplo, la típica foto de familia que la abuela quiere poner en el salón). Para salir bien en estas imágenes tan poco naturales, lo ideal es buscar una postura en la que el cuerpo no esté completamente frontal a la cámara, ni tampoco de perfil, lo más favorecedor es colocarse ligeramente de lado, siempre con la espalda recta y los hombros hacia atrás, y sin levantar la barbilla (un gesto al que todos tendemos y que, al contrario de lo que pensamos, no nos hace parecer más delgados).

Y si hay un consejo estrella para tener el mejor reportaje de boda, éste es, sin duda, DISFRUTAR. Relajarse, divertirse, vivir ese gran día en toda su intensidad. Olvidarse de todo lo que no sea emocionarse con la gente que quieres y que está compartiendo contigo tu felicidad. Es el mejor ingrediente de un menú fotográfico perfecto.

Reportajes de boda © Pepa Malaga Fotografia_