Parto de la base de que el mayor premio de fotografía de bodas es que las parejas que confían en ti estén satisfechos y sean tus embajadores. Por fortuna, ese premio lo hemos tenido siempre. Pero a nadie le amarga un dulce. Y cuando tus compañeros fotógrafos destacan tu trabajo, pues… qué quieres que te diga… que se te pone el alma así como más ancha.

Flecha en blanco, «la Comunidad donde están los mejores fotógrafos y videógrafos documentales de boda del mundo» (ojo, que esto no lo digo yo, que así lo puedes leer en su página web» ha elegido una de nuestras fotos de boda para su colección 32. O, lo que viene a ser lo mismo, nos ha reconocido con el premio de fotografía de bodas de la comunidad.

Arroz a tutiplén en nuestro premio de fotografía de bodas

La foto elegida es esta:

Premio de fotografía de bodas Pepa Malaga Fotografia

Y así la describí cuando la publiqué en Instagram:

–150 kilos de arroz.
–Alguna que otra bolsa de legumbres.
–750 euros en petardos.
–230 invitados.
–Charanga desde primera hora.
–Pulpeiros en la puerta de la ermita.
–Un Corvette del 78 para llegar al banquete y un carro tirado por los quintos para pasearse hasta el baile.
–Bizcocho y sangría para todo el pueblo.
–«Paquito el chocolatero», en la noche, en la plaza.
–El novio al pilón (y se tira él, para que nadie se pegue el pisto de haberle echado).

Estos son los ingredientes de mi primera foto de colección en @flechaenblanco.
La receta para una boda auténtica la lleva dentro cada pareja. Sólo hay que ser uno mismo (o dos).

Gracias Katy y @danielsesnandezpoyo por elegirnos para contar esta historia.

Os confieso que nunca había visto una salida de la ceremonia con tanto arroz. Nunca. Y eso que en mi primera boda como responsable del equipo echaron el arroz por cajas y ya flipé. Pero lo de Trabazos fue otro mundo. Claro que aquí colaboraba el historial del novio, que, al parecer, ‘la lio’ en no pocas bodas anteriores. Y, como era de esperar, se la devolvieron.

La boda de Katy y Dani fue súper divertida. Dio muchísimo juego. ¿La razón? Los novios fueron ellos mismos. Se dejaron llevar y disfrutaron con los suyos, que era la razón de ser de toda la historia.

Como me adelantó Dani cuando hacíamos el planning, aquella boda era «de mañana, tarde y noche». Con todo el pueblo. Con todos dándolo todo. Y eso deja miles de momentos para retratar.

Personalidad: la clave para lograr una boda única

Por eso, cuando algunas novias me preguntáis qué hacer para que tu boda sea única, os respondo que nada. Nada de especial salvo ser vosotros mismos. Y eso a veces, cuando nos metemos en la vorágine de mirar a otras bodas, se convierte en un reto difícil de abordar.

Gracias de nuevo, Katy y Dani, por confiar en vosotros y por tratarnos como si fuésemos de la familia. ¡Sois unos novios de premio!