Se acerca San Valentín y a una le da por ponerse romanticona –y un poco consumista–. Toca romperse la cabeza buscando un regalo que le agite el corazón y como si estás aquí es porque te gusta la foto, quiero ayudarte con 10 regalos para amantes de la fotografía.

1. ‘Mis mejores técnicas y consejos. Fotografía de Alta Calidad’, de José María Mellado.

Cuando uno quiere aprender, lo mejor es hacerlo de los grandes. Y en fotografía José María Mellado es el maestro por antonomasia. Cuenta con muchos libros publicados, sobre todo centrados en la edición, pero con Mis mejores técnicas y consejos. Fotografía de Alta Calidad (Photoclub, 2017) tendrás una visión bastante amplia del uso correcto de cámara y trípode, la edición e incluso algunos retoques digitales.

2. Un gorila.

No se trata de llevarle el zoo a casa, tranquilidad. Un gorila o trípode flexible es un compañero perfecto tanto para tu cámara réflex como para el móvil. Os permitirá haceros autofotos sin recurrir al selfie… y parecerá que lleváis un fotógrafo a vuestros viajes.

3. Una mochila.

Si quieres a tu cámara, no la puedes llevar de cualquier manera. Por eso una mochila para cámaras de fotografía es el regalo perfecto para transportarla bien protegida y resguardada, con sus objetivos y accesorios.

4. Una cámara de fotos (especial).

Quiere a su cámara por encima de todas las cosas, pero si le tientas, le será infiel: relojes en miniatura, USB con forma de cámara o una taza térmica con forma de objetivo son frikadas económicas que le sacarán una sonrisa.

5. Una correa.

Llevar una buena correa en tu cámara de fotos es un seguro de vida para tu cuello. Y si además es molona, se convierte en el complemento perfecto del fotero. Las correas Smile no solo son divertidas, sino que además están acolchadas y resultan súper suaves (y resistentes).

6. Un kit de objetivos para el móvil.

¿Se pasa la vida haciendo fotos con el móvil? Su regalo perfecto es una lente para móviles. Las más económicas se colocan con un clip y te ofrecen ojos de pez, gran angular y un macro.

7. Un disco duro portátil.

El gran quebradero de cabeza del fotógrafo es el almacenamiento, así que un disco duro siempre es bien recibido. Cuida bien la velocidad y no te pases en la capacidad: personalmente, los discos con más de 1TB los prefiero de sobremesa, para evitar accidentes indeseados y pérdidas de información de las de cortarte las venas.

8. Una cámara instantánea.

Cualquiera que disfrute con la fotografía se alegrará de tener algo tan cuqui como una cámara instantánea. Sí, su versatilidad no es la mejor (no puedes jugar más que con el encuadre), pero la magia de ver salir la foto impresa no tiene comparación.

9. Un curso de fotografía.

Si tiene una cámara de fotos megasuperultraguay pero solo dispara en automático, su regalo perfecto es un curso de fotografía. Un photowalk es la opción perfecta para aprender sobre la marcha, con casos prácticos y soluciones personalizadas. Javier Arroyo es todo un experto… ¡y además, un gran profe!

10. Una sesión de fotos.

El fotógrafo (aunque sea amateur) no sale en la foto. Y luego busca y busca una buena imagen que llevarse a las redes y no la encuentra. Por eso otro regalo ideal es una sesión de fotos profesional.

Para que la disfrutéis a tope, os ofrezco un 25% de descuento en todos mis reportajes de pareja y familia (válido para reservas hasta el miércoles 14 de febrero de 2018). Y no os preocupéis por el frío: os puedo hacer una tarjeta regalo súper molona para que sorprendáis a vuestra pareja el día de San Valentín… y disfrutéis de la sesión de fotos cuando pase este temporal que nos tiene las ideas congeladas.

¡Espero que os hayan gustado mis propuestas! Pero, sobre todo espero que este San Valentín os queráis mucho. Lo primero, a vosotros mismos. Sin amor propio, amigos, no existe el amor al prójimo. Palabra de Pepa.

 

Foto destacada: © Lilly Rum vía Unsplash.